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Capítulo 1

CAPÍTULO 1: El Comienzo…

La palabra "hedge" proviene originalmente del inglés antiguo "hecg" o "hecge," que significa una barrera o cerca hecha de arbustos o matas. En su sentido más temprano, un "hedge" era literalmente una barrera de protección, usada a menudo para delimitar una propiedad o mantener al ganado en su lugar. Con el tiempo, este término evolucionó metafóricamente para significar cualquier acción tomada para proteger o limitar la exposición a riesgos o pérdidas potenciales.

CAPÍTULO 1: El Comienzo…

La palabra "hedge" proviene originalmente del inglés antiguo "hecg" o "hecge," que significa una barrera o cerca hecha de arbustos o matas. En su sentido más temprano, un "hedge" era literalmente una barrera de protección, usada a menudo para delimitar una propiedad o mantener al ganado en su lugar. Con el tiempo, este término evolucionó metafóricamente para significar cualquier acción tomada para proteger o limitar la exposición a riesgos o pérdidas potenciales.



 

1.1. Este libro es para ti

Hace ya más de 44 años que me gradué de Contador Público en la Universidad de Buenos Aires (1980), en Argentina, y han pasado más de 50 años desde que empecé a incursionar en los mercados bursátiles, buscando mejorar el rendimiento de mis ahorros con acciones y títulos públicos ajustados por inflación.

Mi amor por la docencia había nacido cuando tenía doce años, durante unas vacaciones en la ciudad balnearia de Necochea (500 km al sur de Buenos Aires). Ahí, juntaba unos pesos preparando a niños de 7 u 8 años para las pruebas de recuperación de materias pendientes.

A pocos meses de graduarme, dos hechos muy sincrónicos iluminaron mi ingreso al mundo financiero y al de la educación. Por un lado, me designaron Profesor Adjunto Interino en la Cátedra de Práctica Profesional Administrativo Contable en la UBA. Esa designación como profesor fue casi una consecuencia natural de mi tarea previa como Auxiliar Docente Alumno en la Cátedra de Costos II de mi querida facultad. El otro hecho sincrónico estuvo relacionado con el inglés que había comenzado a aprender a los 11 años con una profesora privada, por insistencia de mis padres. 

Sigamos con la historia.

En esa época trabajaba en el departamento de Contaduría de una empresa constructora. Un día, recibimos una llamada desde Suiza. La telefonista no hablaba inglés, así que me pasaron la llamada. Era una secretaria buscando a David, el dueño de la empresa. Respondí lo básico y la secretaria me conectó con Leopoldo, un familiar de David que estaba intentando localizarlo. Leopoldo me conocía y, después de presentarse, me preguntó cómo iban mis estudios. Le conté que ya me había graduado como Contador Público.

La conversación tomó un giro inesperado. Leopoldo comenzó a hacerme preguntas sobre tipos de sociedades y cómo se constituían. Eran conceptos básicos de manual universitario, y respondí sin dificultad. Dos días después, apenas aterrizado en Buenos Aires, vino a verme en persona a la salida del trabajo. Su visita no era casual: quedó satisfecho con nuestras charlas telefónicas y, para mi sorpresa, me ofreció mi primer gran desafío profesional. Me habían encomendado la apertura de una pequeña empresa de representación en Argentina.

Esa empresa resultó ser la representación de Marc Rich & Co. (más tarde conocida como Richco, Glencore, Viterra, y ahora Bunge). Éramos solo cuatro personas al principio. Crecí junto a la empresa y, en dos años, ya formaba parte del directorio. Inicialmente fui promovido a Gerente Administrativo Contable y, poco después, ascendí a Director Financiero de Richco Cereales, una de las principales exportadoras agrícolas del país.

Los años 80 fueron tiempos de extremos en Argentina, especialmente para las finanzas. Nos enfrentábamos a una volatilidad económica casi inimaginable. Los niveles de incertidumbre eran tan altos que, en ocasiones, se generaban mayores ganancias en los mercados de futuros de títulos públicos, divisas y opciones que en el negocio comercial principal. Era un verdadero despropósito. Recuerdo especialmente el balance de mayo de 1987: cerramos con una ganancia neta de 12 millones de dólares, pero estos provenían de 72 millones en resultados financieros que compensaban una pérdida comercial de 60 millones. Una locura.

Retrocediendo aún más en el tiempo, hace 40 años tomé mi primer curso sobre hedging. Salí más confundido de lo que entré; la explicación fue tan enredada que llegué a pensar que el hedge no servía para nada. Qué ironías tiene la vida, porque hoy estoy aquí ofreciéndote este libro, dedicado precisamente a ese tema.

Mi objetivo con esta obra es claro: que tanto principiantes como avanzados encuentren en este manual una guía completa sobre coberturas. He decidido centrarme particularmente en el London Metal Exchange (LME), y quiero compartir contigo las razones detrás de esta elección. Después de 11 años en Richco, renuncié en mi mejor momento. Me dediqué dos años a producir cine, teatro y televisión, pero no logré sostener el proyecto económicamente.

Mi siguiente paso fue trabajar en Aluar Aluminio Argentino, donde también estuve 11 años. Allí, tuve la bendición de recibir la confianza de Javier Madanes, quien me encomendó gestionar la Gerencia de Riesgo y Hedge de aluminio en el mercado de futuros: el London Metal Exchange.

Esa etapa no solo me reintrodujo en el mundo que hoy aborda este libro, sino que me permitió experimentar de primera mano con coberturas tradicionales, hedge dinámico, futuros, opciones y mucho más. Mi eterna gratitud y cariño a Javier.

En Londres, trabajamos con 15 Brokers, y entre ellos conocí a Manny Weiss, quien también fue una figura clave en mi aprendizaje. Mi eterna gratitud también para él.

Después de Aluar, volví al cine y dirigí mi primer largometraje. Dediqué dos años, participé en 53 festivales y mi película “En fin…el mar” se estrenó mundialmente, pero no pude convertirlo en una carrera. Una vez más, la vida me empujó de vuelta a este mundo, esta vez como consultor independiente, enseñando y asesorando sobre este fascinante tema.

En el año 2007 me uní al equipo educativo del London Metal Exchange, donde trabajé durante 7 años, cubriendo América Latina, España y Portugal. El programa se reinstaló en 2025 y, actualmente, continúo educando en los mismos territorios.  El LME me puso frente a estudiantes de todas las edades, países e industrias vinculadas al mundo de los metales básicos.

En 2011 me certifiqué como profesor de Kundalini Yoga e introduje en los cursos el concepto de “Yogui Break”. Una herramienta extraordinaria para llevar mejor las largas jornadas completas de estudio.

Te preguntarás, a estas alturas, por qué siendo que este capítulo lleva el título "Este libro es para ti", te estoy contando parte de mi vida.

La razón es que el autor y el conocimiento, al principio, somos uno solo. Luego llegas tú y te toca apropiarte de él. Mientras tanto quiero que sepas de dónde viene todo esto que aprenderás.

Confío en que, al terminar este libro, habrás conocido el mundo del Hedge y su metodología de trabajo. Es posible que, por la naturaleza de tu negocio, te interese más el CME (Chicago Mercantile Exchange) o el SHFE (Shanghai Futures Exchange). Este libro te será igualmente útil. Aunque el CME y el SHFE tienen estructuras de precios y formatos de contrato diferentes, esa parte más sencilla de aprender. El corazón y el alma son los mismos, solo cambia la forma (el cuerpo).

La estructura del LME es más compleja, pero eso no significa que sea más difícil. Los contratos del LME se adaptan a necesidades específicas, y una vez que domines su funcionamiento, dar el salto al CME o al SHFE será muy fácil.

A lo largo de mi vida, he tenido decenas de miles de estudiantes.

Me gusta llamarlos estudiantes, porque "alumno" proviene del latín y significa "alimentar o nutrir", y yo soy un firme creyente de que enseñar es enseñarse a uno mismo. Tanto educador como educando entramos en un proceso dialéctico de retroalimentación. Incluso al escribir este libro, sigo aprendiendo, aunque en este momento tú, mi lector, eres el objeto de mi motivación e inspiración.

Quiero expresar mi gratitud a los profesionales que me han acompañado a lo largo de mi carrera, con una simple mirada de aprobación, un consejo, y su apoyo en la evaluación de este libro, como Edgardo Gelsomino y Emiliano Perez. Mi eterna gratitud para ellos.

Bienvenido a este viaje, y recuerda las palabras del poema de Cavafis: el viaje a Ítaca es solo una excusa; la meta es el camino.  Gracias Raúl Naon, por haberme regalado este poema hace ya 28 años.
 

1.2 Este libro es para mí, por Angel Emiliano Perez Chavez

Hace tres (casi cuatro) años experimenté un evento que cambió por completo el rumbo de mi carrera profesional, el 15 de febrero de 2021.

Texas registró la mayor nevada de su historia y por ende detuvo los suministros de gas natural a México. A partir de ese día y después de uno de los regaños más fuertes que he tenido, me dieron el cargo del Departamento de Riesgos de la empresa en la que trabajaba (dedicada a comercialización de soft commodities).

En ese momento yo apenas conocía el mundo del Hedge.  El autor de este libro, Jorge Dyszel, me guió con brazos abiertos a que en un período (intenso) de dos años.  Logré incorporarme en el mundo del trading, crear estrategias y gerenciar un portafolio completo de coberturas.

Desde el primer día que conocí a Jorge le pregunté en repetidas ocasiones que bibliografía podía leer y estudiar para llevar a cabo las operaciones de Hedge. Cada vez que le preguntaba me daba la misma respuesta “no hay alguna que yo pudiera recomendar, explora en Internet”. 

Te imaginarás la grata sorpresa cuando un día me dijo que está empezando a escribir un libro en la materia y con formato de clase inicial (algo similar a los cursos 101 en las universidades estadounidenses). Ni hablar de la alegría y honor cuando me convocó a colaborar en su revisión.

Este libro es para mí, porque como Junior Trader puedo repasar conceptos que tenía olvidados, puedo expandir mi conocimiento en temas nuevos y también puedo repasar temas conocidos y quizás que he utilizado muy poco.

Cada una de las estrategias que expone el libro para explicar diferentes funcionalidades de vastas herramientas utilizadas para cubrir un riesgo,  te colocan en el rol de Risk Manager.

Su estilo narrativo logra también ponerte en los zapatos del “front office”, encargado de ejecutar los “trades” e, idénticamente, entender su manera de pensar y de tomar acción.

Con este libro pude expandir mis horizontes y sumergirme en la piscina del conocimiento profundo, sentir que logré tocar el fondo y regresar a la superficie con una nueva visión y aprendizaje . 

Aprendí a tener otra visión de los conceptos más básicos.  Desde estrategias simples denominadas “vainilla” hasta abrir mi mente en búsqueda de nuevas tácticas y maneras de realizar un Hedge. 

A medida que fui avanzando en los capítulos, mi mente fue desarrollando un pensamiento más crítico y “out-of-the-box”. Logré incluso relacionarlo con mi día a día y en todas tus actividades.

Este libro es un mapa que te irá guiando por el camino correcto. Disfrutalo!  Angel Emiliano Pérez Chávez


PRIMERA PARTE

1.3. El origen de la cobertura y los mercados de futuros

La historia de los mercados de futuros es fascinante y está llena de anécdotas increíbles. Imagínate, hace miles de años, ya se estaban haciendo acuerdos para asegurar el precio de productos que ni siquiera existían en el momento.

Todo comenzó en la antigua Mesopotamia, allá por el 1750 a.C... Los comerciantes de cebada y dátiles escribían en tablillas de arcilla para fijar precios y “asegurar la compra o venta futura de sus productos”. O sea, estamos hablando de algo así como los primeros contratos de futuros, aunque no como los conocemos hoy. El famoso Código de Hammurabi incluía reglas sobre estos acuerdos comerciales, lo que demuestra que ya sabían bien de qué iba la cosa.

Siguiendo por el camino de la historia, saltamos a la China del año 1000. Ahí, los agricultores y comerciantes de arroz ya utilizaban contratos para asegurar el precio de su producto en el futuro. ¡Nada mal, no? Básicamente, los campesinos querían protegerse de la incertidumbre de los precios, mientras que los comerciantes se aseguraban de tener suficiente arroz para vender y a un precio fijo. Esto, aunque suene sencillo, fue un gran avance para manejar el riesgo.

Ahora, llegamos a una historia que me encanta porque es completamente loca: la famosa Tulipomanía en Holanda, en el siglo XVII. Los contratos de futuros no solo se utilizaban para granos o arroz, sino también para... tulipanes. Sí, ¡flores! Los tulipanes se volvieron tan populares que su precio subió a niveles ridículos. Se vendían bulbos de tulipán a precios más altos que una casa. Y como puedes imaginar, la burbuja explotó en 1637, los precios se desplomaron, y muchísima gente perdió fortunas. Esto es lo que hoy llamamos una "burbuja especulativa", y los holandeses ya lo vivieron hace siglos. Una burbuja por el alza desmesurada que termina explotando

Te recomiendo ver la película “La Fiebre del Tulipán”, dirigida por Justin Chadwick.

 

 https://www.imdb.com/title/tt0491203/

 

Avancemos un poco más en el tiempo. En 1848, se fundó el Chicago Board of Trade (CBOT), que formalizó lo que hasta entonces eran acuerdos informales entre agricultores y comerciantes de granos en Estados Unidos. Chicago era el epicentro del comercio de granos como el maíz y el trigo, y el CBOT permitió a los productores fijar precios con anticipación para evitar las oscilaciones del mercado. En pocas palabras, los futuros empezaron a tener un formato más regulado y organizado, lo que les dio el impulso para volverse globales.

Y acá llegamos a un lugar que nos toca muy de cerca: El London Metal Exchange (LME), fundado en 1877, se convirtió en el epicentro del comercio de cobre, crucial durante la Revolución Industrial.  En el capítulo 2 te contaré más detalles sobre cómo funciona y por qué es tan importante para el mundo del trading de metales.

1.4. La dinámica de los mercados de futuros de commodities hoy

En los mercados de futuros de commodities, la influencia de los fondos de inversión es innegable. Representan según los meses, entre el 70% y el 90% del volumen operado, mientras que el otro porcentaje lo componen productores y consumidores, quienes actúan directamente sobre la oferta y la demanda.

Para entender mejor esta dinámica, pensemos en un congreso dividido en dos partidos políticos: uno controla el 70% de los votos (tomando la máxima participación), y el otro tiene el 30%. Aunque el partido mayoritario parece invencible, internamente se fragmenta, con facciones que votan en diferentes direcciones. Así es como actúan los fondos: no todos operan de la misma manera. Sin embargo, cuando la mayoría de estos fondos especuladores es alcista, es casi imposible que cualquier situación coyuntural pueda llevar el mercado hacia abajo.

Un claro ejemplo de esto lo vimos cuando Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022. El precio del aluminio, que rondaba los $2.500 por tonelada antes de la invasión, subió abruptamente, alcanzando los $4.073 por tonelada en marzo de 2022, debido a la incertidumbre sobre la oferta de uno de los principales productores de aluminio del mundo. Sin embargo, tres meses más tarde, el precio había bajado nuevamente a niveles cercanos a los $2.500. Este tipo de movimientos tan rápidos en los precios son producto de la globalización y la interconexión mundial en tiempo real, donde las noticias nos llegan al instante, provocando reacciones radicales en el mercado.

Otro fenómeno significativo fue lo que ocurrió después de la crisis subprime en 2008. En ese momento, varios fondos comenzaron a comprar almacenes completos de metal spot, particularmente aluminio, para luego venderlo en los mercados de futuros a precios más altos. Esta estrategia les permitió sacar ventaja de la diferencia de precios.  Era un arbitraje que permitía más que compensar el costo del dinero, la amortización de los almacenes adquiridos y los costos de operación y seguro.  También les permitió acumular grandes cantidades de metal, distorsionando el mercado hasta que finalmente el desajuste se corrigió. ¿Cómo? La demanda para comprar metal provocó una significativa suba, la oferta para cubrir las posiciones futuras provocó la baja en dichos meses futuros y el negocio se les acabó.

Estos episodios muestran cómo las grandes instituciones pueden influir en el mercado, no solo a través de la especulación financiera, sino también manipulando la oferta física del propio commodity.

La crisis del sudeste asiático a finales de los años 90 también nos dejó lecciones sobre el impacto de las dinámicas especulativas.

Durante ese período, muchos productores de aluminio encontraban más rentable deshacer sus posiciones de cobertura “comprada de energía” en los mercados futuros que la propia rentabilidad obtenibles de continuar fabricando metales.

Este fenómeno desvirtuó los mercados al punto de que las actividades industriales quedaron en segundo plano frente a la oportunidad de obtener ganancias rápidas en el mercado financiero.

Estamos a años luz de los tiempos donde los mercados de commodities respondían a simples reglas de oferta y demanda. Los días del Código de Hammurabi o las regulaciones sobre el arroz en la antigua China han quedado atrás.

Hoy, la globalización y la interconexión mundial han transformado los mercados en escenarios mucho más complejos, donde los movimientos pueden ser exageradamente volátiles. Decir que "es todo especulación" es una simplificación. Lo correcto y profesional es reconocer que todo es excesivamente volátil, y cada vez más. Los mercados no volverán a ser lo que eran, y la única opción inteligente para empresas y productores es protegerse. Hedgear las cuentas de tu negocio es una necesidad más que una alternativa.

Además, no podemos ignorar la creciente presencia de tanto BOTS en los mercados operados por Inteligencia Artificial. Estas máquinas, programadas para reaccionar a ciertos parámetros predefinidos, pueden amplificar las volatilidades. Los BOTS operan a una velocidad y en volúmenes que ningún ser humano puede igualar, lo que provoca movimientos bruscos en cuestión de segundos. Mientras que los operadores humanos pueden tardar más en reaccionar, los BOTS ejecutan millones de operaciones al instante, generando distorsiones en los precios y agregando más volatilidad a mercados que ya de por sí son volátiles.

Es por esto que vemos ciclos de euforia y pánico con mayor frecuencia. El mercado sube, a veces sin importar la situación microeconómica de los commodities, y cae sin razón aparente, simplemente por el cambio en las posiciones de los grandes fondos.

La fragmentación interna entre los diferentes actores, la presencia de algoritmos, y la anticipación a los fenómenos económicos generan un entorno donde la volatilidad es la norma. Este es el mercado de futuros de commodities actual: un espacio dominado por fondos que operan en distintos horizontes temporales, por BOTS que reaccionan en milisegundos, y por un ecosistema interconectado globalmente que asegura que cualquier noticia, en cualquier parte del mundo, puede mover los precios en cuestión de segundos.

En conclusión, lejos de simplificar y caer en la crítica fácil de "es todo especulación", lo más acertado es entender que estamos en un mercado donde la volatilidad es inevitable. Las estrategias de protección, como la cobertura (Hedging), son esenciales para sobrevivir en este entorno. Los actores que no se protejan de estas fluctuaciones estarán expuestos a los vaivenes de un mercado que nunca ha sido tan impredecible como ahora.

La excepción a esta regla nace cuando quien está expuesto a esta realidad decide, a plena conciencia, exponerse.
 

1.5. ¿Qué es el Hedge?

Los seres humanos atravesamos nuestra experiencia de vida según la personalidad que hemos construido. Cada uno de nosotros es único y exclusivo, y esa singularidad moldea nuestra actitud frente al riesgo. Aunque podemos clasificarnos en categorías genéricas —muy arriesgado, muy adverso al riesgo y todos los matices intermedios—, lo cierto es que nuestras decisiones siguen patrones que responden a esa construcción personal.

Sin embargo, cuando formamos parte de un grupo y las decisiones son colectivas, nuestra individualidad queda en segundo plano. Lo que prevalece es el consenso sobre lo que hacemos grupalmente. Un grupo, ya sea una empresa, un emprendimiento o una sociedad, no toma decisiones según la personalidad de un solo individuo, sino según un acuerdo compartido. En una empresa, los accionistas o socios pueden ser muchos. En un matrimonio, suele haber dos. Y en relaciones de poliamor, puede haber más.

La dinámica cambia cuando actuamos como grupo, porque, aunque cada miembro tenga su propio nivel de aversión o aceptación al riesgo, la acción grupal tiene que responder a una estrategia común. Es aquí donde el concepto de hedge adquiere importancia. Pero antes de profundizar en cómo implementar un hedge, debemos entender su origen.

El término hedge proviene del inglés antiguo y significa "cercar" o "proteger". Originalmente se refería a las vallas o cercas que los agricultores utilizaban para proteger sus cultivos de los animales y del mal clima. Con el tiempo, este concepto de "protección" fue adoptado en el ámbito financiero para describir una estrategia que permite limitar el riesgo en un escenario incierto.

 

Al igual que una cerca protege los cultivos, el hedge protege los activos de movimientos adversos en el mercado.

 

Arranquemos entonces.

 

Para entender el hedge, hay que situarse en un contexto donde el riesgo es inevitable. Los mercados, como la vida misma, son volátiles, y es precisamente esa volatilidad la que hace necesario protegerse. Pero el hecho de protegerse no significa que debamos evitar el riesgo. Al contrario, se trata de gestionarlo. Ya sea que estemos operando en mercados de futuros, commodities, o cualquier otro activo financiero, el hedge actúa como una herramienta que nos permite enfrentar lo inesperado sin perder el control.

A medida que nos adentramos en la comprensión de este concepto, es fundamental recordar que, al igual que nuestras decisiones en la vida, el hedge es personalizable. No existe una solución única, sino diferentes estrategias adaptadas a las necesidades y objetivos de cada individuo o grupo. Lo importante es entender el principio: proteger lo que tenemos mientras mantenemos abierta la puerta al crecimiento.

Desde los grandes fondos de inversión hasta las pequeñas empresas familiares, desde relaciones personales hasta las sociedades más complejas, el hedge se ha convertido en una herramienta clave para navegar en aguas inciertas. Porque, al final del día, tanto en la vida como en los mercados, no se trata de evitar el riesgo, sino de gestionarlo sabiamente.
 

1.5.1. Hedge en lo cotidiano

Me levanto por la mañana y me pregunto: ¿Irá a llover hoy? Cada uno de nosotros tiene su propio método de análisis para prever lo que puede pasar. El mío es simple: recurro a la aplicación del celular y decido.

El evento en análisis: la posibilidad de que llueva.

El riesgo: mojarme.

Las consecuencias del riesgo: agarrarme una gripe o, como mínimo, pasar el día incómodo.

Mi hedge: un paraguas.

El paraguas, como cualquier hedge, tiene o tuvo un costo: la inversión que hice para adquirirlo, para armar mi protección. Ahora, dependerá del fabricante si esa protección resulta efectiva o no; la calidad del paraguas pone a prueba la solidez de mi estrategia.

Por otro lado, llevar el paraguas conmigo, si no llueve, podría generar incomodidades. Tal vez, en retrospectiva, habría habido un escenario mejor: haber dejado el paraguas en casa y disfrutar de un día despejado sin cargas innecesarias. Pero la clave está en que el riesgo, aunque no se materialice, sigue presente. Lo importante es que yo ya me protegí ante la posibilidad.

Esta simple situación cotidiana es un reflejo de lo que hacemos en cualquier escenario de riesgo. La protección, o hedge, siempre tiene como beneficio dejarnos más tranquilos.  También tiene un costo, y aunque no siempre nos enfrentemos al peor escenario, estar preparados nos permite gestionar la incertidumbre.

Acompáñame en este recorrido, nos faltan dos estaciones más para llegar al punto 1.5.4.: “Gestionar Riesgos”. Allí es donde completaremos el entendimiento de cómo el hedge no es solo una herramienta financiera, sino una estrategia que aplicamos en nuestras vidas diarias, consciente o inconscientemente.

1.5.2. Hedge, a la hora de hacer un viaje

Imagina que vives en México, es octubre y estás planificando unas vacaciones en España para el próximo junio, justo a tiempo para el verano. Faltan 8 meses, y ya tienes todo calculado. Cobras tu salario en pesos mexicanos, pero sabes que tus gastos durante el viaje serán en euros.

Has hecho una planificación detallada de tus ahorros mensuales, y sabes exactamente cuánto necesitas ahorrar para cubrir el viaje. Sin embargo, hay un riesgo que no puedes ignorar: el tipo de cambio. El valor del euro frente al peso mexicano podría subir de aquí a junio, y eso podría hacer que tus ahorros no sean suficientes para comprar los euros que necesitas para disfrutar de tus vacaciones. No quieres endeudarte por lo que te falte, ni estar con la incertidumbre de cuánto te costarán los euros en el futuro.

Aquí es donde entra el concepto de hedge, tal como lo hicimos con el paraguas. Un banco te ofrece la posibilidad de fijar hoy el precio futuro del euro para finales de mayo, justo antes de tu viaje. Es decir, podrías acordar con el banco un tipo de cambio fijo que te permita comprar los euros con tus pesos mexicanos a un precio determinado y, fundamentalmente, para una fecha futura. Esto te asegura que, pase lo que pase con el tipo de cambio en los próximos 8 meses, tú ya sabes cuánto te costarán esos euros.

Tu cobertura, en este caso, es ese contrato con el banco. Así como llevar un paraguas te protege de la lluvia, este acuerdo te protege de que el riesgo de una subida en el valor del euro frente al peso, haga que no puedas comprar las divisas sufientes para tu viaje. A finales de mayo, irás al banco con tus pesos y recibirás la cantidad de euros acordada, sin importar cómo haya fluctuado el tipo de cambio en el mercado. Vacaciones aseguradas.

Ahora, podría suceder que al llegar a mayo, el euro haya perdido valor frente al peso. En ese caso, podrías sentir que cometiste un error al haber pactado un tipo de cambio más alto. Ese sería el equivalente a llevar tu paraguas y que no llueva. Pero, al igual que en el caso del paraguas, lo importante no es si al final llovió o no; lo importante es que tuviste la tranquilidad de estar protegido contra un escenario desfavorable.

Al enfocarnos en el hedge cambiario no hemos considerado otros eventos posibles, como perder tus ingresos (en cuyo caso la cobertura no te serviría porque no tendrías dinero para comprar los euros) o que el banco quiebre (lo que afectaría la calidad de la cobertura).

Lo esencial aquí es que, al hedgear tu exposición al riesgo cambiario, garantizas que tus planes no se vean afectados por una eventual subida del euro. Y eso, al igual que en la vida cotidiana, es lo que buscamos al protegernos del riesgo: tranquilidad.
 

1.5.3. Hedge en el fútbol: el Hedge de la Felicidad

Vamos a escalar un poco más y ver una situación diferente. Imagina que eres español y hoy es la gran final del Mundial de Fútbol 2026. El enfrentamiento es entre Argentina y España. No puede haber empate, es la final, ¡debe haber un ganador!

Tu objetivo de fondo es claro: garantizar tu felicidad al final del partido.

Siendo español, lo lógico sería pensar que tu felicidad está asegurada solo si España gana.

Pero vamos a introducir una variable: ganar dinero también te hace feliz.

Una empresa de apuestas deportivas te ofrece la posibilidad de apostar a favor de un ganador. En la jerga de los mercados de futuros, apostar a favor es lo que llamamos irse long de un activo o, en este caso, de un equipo. Del mismo modo, si quisieras apostar en contra de un equipo, estarías yéndote short de ese equipo.

Así que en esta situación, si decides apostar a favor de España, te estarías yendo long de España. Si prefieres apostar en contra, te estarías yendo short de España. Y aquí es donde introducimos un punto interesante: irse short de España es exactamente lo mismo que irse long de Argentina. Ambas apuestas reflejan el mismo evento, solo que desde ángulos opuestos.

 

¿Todo claro hasta aquí?

 

Asegúrate de haber entendido estos conceptos, porque ahora viene lo más importante.

Aquí entra en juego lo que llamaremos el Hedge de la Felicidad.

Recapitulemos: tu objetivo es asegurarte de que, pase lo que pase en el partido, al final del evento serás feliz. Sabes que te hará feliz que España gane, pero también ganar dinero te genera felicidad. Ahora, si realmente crees que ambos escenarios te traerán igual satisfacción, entonces la pregunta es: ¿cómo puedes garantizar que seas feliz sin importar el resultado del partido?

La respuesta, aunque quizás te haga refunfuñar, es irte short de España.

¿Por qué? Porque si gana España, tu equipo levantará la copa y eso te hará feliz. Pero si pierde España, al menos ganarás dinero, y eso también te hará feliz. De esta forma, te has protegido emocionalmente de cualquier decepción deportiva, asegurando tu satisfacción final.

Este es el hedge de tu felicidad: asegurar que, independientemente del resultado, habrás obtenido algo valioso, ya sea la victoria de tu equipo o una ganancia financiera.

Sé que este ejemplo puede parecer un poco incómodo para un aficionado apasionado al fútbol, pero el principio es sólido. Lo que estás haciendo es hedgear tu emoción, realizando una operación contraria a lo que tu instinto de aficionado te dictaría.  

Es una manera de protegerte del riesgo emocional que implica la derrota de tu equipo, algo similar a cómo protegerías tus finanzas de los riesgos del mercado.

Guarda esta lógica en tu mente, porque la vamos a necesitar más adelante.

Aquí cerraríamos con un llamado a acompañarme en el recorrido hacia la próxima estación, donde seguiremos explorando cómo el hedge no es solo una herramienta financiera, sino una estrategia que aplicamos en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana.

 

1.5.4. Hedge, al gestionar riesgos

Ahora que hemos visto cómo el hedge puede aplicarse a situaciones cotidianas, como el clima o un partido de fútbol, es hora de subir un escalón más: gestionar riesgos.

La vida, los negocios y los mercados están llenos de incertidumbres. Cada decisión que tomamos, desde invertir en un nuevo proyecto hasta planificar nuestras finanzas personales, conlleva algún tipo de riesgo. Y es aquí donde el concepto de hedge se vuelve fundamental.

La clave está en mitigar esos riesgos sin evitar tomar decisiones, porque el riesgo siempre estará presente. Gestionarlo es lo que marca la diferencia.

Imaginemos ahora un escenario más específico: eres un fabricante de autopartes de aluminio para la industria automotriz. Has firmado contratos a precio fijo con las automotrices, lo que te da estabilidad en tus ingresos. Pero hay un problema: los precios del aluminio, tu materia prima clave, fluctúan constantemente en el mercado global. Si el precio del aluminio sube, tus costos aumentarán y tus márgenes de ganancia disminuirán, porque no puedes cambiar el precio que ya has pactado con tus clientes. Si el precio del aluminio baja, podrías beneficiarte, pero nunca sabes cómo se comportará el mercado. Aquí, la incertidumbre no es opcional; es una realidad que debes enfrentar.

¿Cómo gestionas este riesgo? La respuesta está en hedgear tu exposición al precio del aluminio. Al igual que con el paraguas o la apuesta en el partido de fútbol, lo que haces es protegerte de escenarios adversos.

Podrías utilizar un contrato de futuros de aluminio, en el London Metal Exchange, para fijar hoy el precio de la materia prima que vas a necesitar en el futuro. Esto te permitiría asegurarte de que, pase lo que pase en el mercado, el impacto económico en tu ecuación final funcionará como si el precio por el aluminio “que necesitarás” es fijo, sin sorpresas.

Así, si el precio del aluminio sube, estarás protegido porque ya habrás asegurado un precio más bajo. Y si baja, podrías pensar que habrías tomado una mejor decisión dejando el precio libre, pero tendrás la tranquilidad de haber gestionado el riesgo.

El hedge en la gestión de riesgos es, en esencia, una estrategia de protección. Sabes que no puedes prever exactamente lo que va a suceder, pero puedes crear un escudo que te permita seguir adelante sin temer los movimientos bruscos del mercado. Tal como lo hicimos con el paraguas, la clave no está en si finalmente llueve o no, sino en que estabas preparado para cualquier eventualidad.

Pero no confundamos el hedge con una receta mágica para eliminar todo tipo de riesgo.

Como vimos en el ejemplo de las vacaciones, si pierdes tus ingresos, el hedge no puede salvarte. Y en el caso de tu empresa, si los fabricantes de automóviles reducen sus pedidos, la protección del precio del aluminio no será la clave exclusiva para garantizar tu éxito.

El hedge es solo una parte de una estrategia más amplia de gestión de riesgos. Lo importante es reconocer qué riesgos podemos gestionar y cuáles no, y actuar en consecuencia.

Aquí, volvemos a la lógica que hemos mantenido a lo largo de las estaciones anteriores: protegerse es una cuestión de tranquilidad. Al hedgear tus riesgos, ya sean financieros, personales o incluso emocionales, estás garantizando que las sorpresas del futuro no te desestabilicen. Estás creando una barrera que te permite tomar decisiones con confianza, sin quedarte paralizado ante la incertidumbre.

La gestión de riesgos, como ves, no es solo una cuestión de números. Es una cuestión de estrategia. Es saber que no puedes prever el futuro, pero puedes protegerte de sus consecuencias más adversas. Y eso, al igual que en la vida cotidiana, es lo que buscamos cuando nos enfrentamos a lo incierto: la capacidad de seguir avanzando con seguridad.

Aquí nos detenemos.

Es necesario todo este análisis conceptual hasta que lleguemos al capítulo 3 en donde empezaremos a ver con números, como funciona todo esto.
 

1.6. Participantes del mercado en un mercado de futuros

Veamos ahora en detalle aquello comentado genéricamente algunas páginas atrás.

En los mercados de futuros de metales básicos, como el cobre, aluminio, zinc, plomo, níquel y estaño, los participantes se dividen en dos grandes grupos. Por un lado, tenemos a los sectores vinculados a la economía real, aquellos que dependen directamente de estos metales para su producción y operación. Por otro lado, están los sectores vinculados a la especulación, cuya principal motivación es obtener ganancias financieras a partir de las fluctuaciones en los precios. Ambos grupos, con motivaciones distintas, son esenciales para el funcionamiento del mercado.

 

Sectores vinculados a la economía real:

 

Este primer grupo incluye a los actores que participan directamente en la cadena de producción de los metales, desde la extracción en la mina hasta la manufactura de productos finales.

Estos actores no están especulando, sino gestionando riesgos para protegerse de la volatilidad de precios que podría afectar sus costos y márgenes. Utilizan los mercados de futuros como herramienta para hedgear su exposición.

Vamos a desglosar cómo funciona esta cadena de producción y dar ejemplos de productos finales para cada metal:

 

  1. Cobre

    • Extracción: El cobre se extrae de minas a cielo abierto o subterráneas.

    • Concentración y refinado: A través de flotación y fundición, se obtiene cobre blister que luego se purifica.

    • Productos finales:

      • Cables eléctricos: Cruciales para telecomunicaciones y redes eléctricas.

      • Tuberías: Usadas en sistemas de fontanería y climatización.

      • Componentes electrónicos: En dispositivos como smartphones y computadoras.

  2. Aluminio

    • Extracción: de bauxita y su procesamiento químico (Bayer) que la convierte en alumina.

    • Refinado: Se obtiene aluminio a través de un proceso de electrólisis (Hall-Héroult).  Al aluminio suele llamarse “energía eléctrica envasada”.

    • Productos finales:

      • Latas de bebidas: Uno de los usos más comunes.

      • Cables eléctricos: Cruciales para telecomunicaciones y redes eléctricas.

      • Componentes automotrices: Por su ligereza, se usa en motores y carrocerías.

      • Construcción: perfilerías.

      • Alimentación: distintos tipos de packaging.

      • Aeronáutica: Ideal para fuselajes debido a su resistencia y peso ligero.

  3. Zinc

    • Extracción: Desde minerales como la esfalerita.

    • Fundición y refinado: Utilizado principalmente en galvanización.

    • Productos finales:

      • Recubrimiento de acero (galvanizado): Para proteger contra la corrosión.

      • Baterías alcalinas: Usado en la fabricación de pilas.

      • Aleaciones: Como el latón, combinado con cobre.

  4. Plomo

    • Extracción: A partir de minerales como la galena.

    • Fundición y refinado: Se refina el plomo para obtener metal puro.

    • Productos finales:

      • Baterías de plomo-ácido: Utilizadas en automóviles y equipos industriales.

      • Blindaje contra radiación: Usado en instalaciones médicas.

      • Soldaduras: Aunque su uso ha disminuido, sigue siendo relevante en ciertas industrias.

  5. Níquel

    • Extracción: Desde minerales como la laterita o pentlandita.

    • Refinado: Procesado para obtener níquel puro.

    • Productos finales:

      • Acero inoxidable: Componente clave para electrodomésticos y utensilios.

      • Baterías recargables: Como las de níquel-cadmio.

      • Monedas: Muchas monedas contienen níquel en su aleación.

  6. Estaño

    • Extracción: Principalmente de la casiterita.

    • Fundición y refinado: Se funde para obtener estaño puro.

    • Productos finales:

      • Soldaduras: Utilizado en la industria electrónica.

      • Recubrimiento de acero (hojalata): En latas de alimentos.

      • Vidrio flotado: Utilizado en la fabricación de vidrio para construcción.

 

En resumen, los sectores vinculados a la economía real ven el mercado de futuros como una herramienta indispensable para protegerse de la volatilidad de precios. Estos actores no buscan especular, sino garantizar estabilidad en sus costos y operaciones.

 

Sectores vinculados a la especulación:

 

Por otro lado, tenemos a los actores cuya motivación no es la producción o el consumo de metales, sino aprovechar las fluctuaciones de precios para obtener beneficios financieros. Estos participantes aportan la liquidez que el mercado necesita para funcionar de manera eficiente.

 

  1. Investment Firms or Credit Institutions: Estas empresas utilizan los futuros de metales como parte de sus estrategias de inversión. Aunque no están directamente vinculadas a la producción de metales, su actividad es esencial para dar liquidez al mercado.

 

  1. Investment Funds: Los fondos de inversión, especialmente los hedge funds, entran al mercado de futuros buscando rentabilidad a corto o largo plazo. Pueden tomar posiciones long (apostando a la subida del precio) o short (apostando a la baja) dependiendo de sus análisis y expectativas.

 

  1. Other Financial Institutions: Bancos de inversión, firmas de corretaje y otras instituciones financieras que facilitan la compra y venta de contratos de futuros para sus clientes. Aunque no están involucrados directamente en la producción o consumo de metales, su actividad mantiene el mercado en movimiento.

 

Es importante señalar que, como mencionamos anteriormente, la participación del sector especulador a menudo representa hasta el 90% o más del volumen total operado en los mercados de futuros.

Esta es una cifra significativa que resalta el peso de los especuladores en la estructura del mercado. Además, si comparamos el volumen total de un metal operado anualmente con la producción física del mismo metal, en muchos casos encontramos que el volumen operado en los mercados de futuros puede ser hasta 50 veces mayor que la producción anual del metal físico.

En los mercados de futuros de metales base, la convivencia entre sectores vinculados a la economía real y los sectores especulativos es fundamental para su funcionamiento.  El London Metal Exchange, incluye en su normativa, la supervisión y control de cualquier asimetría, posiciones dominantes o fluctuaciones máximas de precios en una sola rueda.

Los productores y consumidores de metales, que utilizan el mercado para hedgear sus riesgos, se apoyan en la liquidez que aportan los especuladores. Esta interacción, en el marco del mercado regulado, permite que el funcionamiento de manera eficiente y que los precios reflejen tanto la oferta y demanda del mercado.

Es este balance entre protección y especulación lo que mantiene a los mercados de futuros en funcionamiento.

Los sectores que dependen de los metales para su actividad económica utilizan el hedge como una herramienta para gestionar la incertidumbre, mientras que los especuladores encuentran en el mercado de futuros una oportunidad para obtener beneficios financieros, aportando el dinamismo necesario para que los mercados sigan avanzando.

En definitiva, los mercados de futuros de metales no son solo herramientas para protegerse de la volatilidad, sino espacios donde se refleja la interacción de distintas fuerzas económicas que ofrecen liquidez y buscan estabilidad y oportunidad.

 

1.6.1. Productores: Productos primarios y aleaciones secundarias

Aluminio y cobre primarios

 

El aluminio y el cobre primarios son aquellos que se obtienen directamente a partir de la extracción y refinado de minerales. Estos metales tienen niveles de pureza muy altos, pero el pequeño porcentaje de impurezas restantes cumple funciones específicas en el comportamiento de los metales, sin afectar su rendimiento en diversas aplicaciones.

 

  • Aluminio primario: Tiene una pureza mínima de 99.7% según los estándares del London Metal Exchange (LME). El 0.3% restante en el aluminio primario está compuesto generalmente por silicio y hierro (máximo 0.20% de hierro y 0.10% de silicio). Estas impurezas no afectan significativamente su uso en aplicaciones como latas de bebidas, componentes automotrices, aeronáutica, industria aeroespacial, alimentación, construcción, etc.

 

  • Cobre primario: Se refina hasta una pureza de 99.99%, conocido como "cobre grado A" o "cobre electrolítico", lo que lo hace muy adecuado para aplicaciones donde la conductividad eléctrica es clave. El 0.01% restante puede contener oxígeno, azufre, o trazas de plata, arsénico u otros elementos que no afectan su uso en telecomunicaciones, electrónica, y sistemas de cableado.

 

Composición química para el LME:

 

https://www.lme.com/Sustainability-and-Physical-Markets/Brands/Chemical-composition

 

Formatos de aluminio y cobre primario
 

Los metales primarios como el aluminio y el cobre se presentan en diferentes formatos físicos para adaptarse a diversas necesidades industriales. Estos formatos son esenciales en los procesos de producción y manufactura, desde fundición hasta extrusión y refinado.

 

Formatos de aluminio primario:

 

  • Lingotes puros (aka. Lingotes estándar): Grandes bloques metálicos que son fáciles de transportar y almacenar. Se utilizan como materia prima para preparar productos semielaborados, como barrotes, placas, alambrón, etc.

  • Barrotes (Billets): Barras cilíndricas de aluminio fundido, utilizadas principalmente en procesos de extrusión para fabricar perfiles y componentes en la industria automotriz y de la construcción.

  • Planchones (Slabs): Bloques rectangulares utilizados en procesos de laminación para la fabricación de papel de aluminio (foil) o productos laminados.

  • Alambrón: Barras delgadas enrolladas en bobinas, utilizadas en la industria eléctrica para la fabricación de cables conductores debido a la ligereza y buena conductividad del aluminio.

 

Formatos de cobre primario:

 

  • Cátodos: Placas planas de cobre refinado mediante electrólisis, con una pureza de 99.99%. Los cátodos son la materia prima para producir alambrón, cables eléctricos, y otros productos de cobre que requieren alta pureza.

  • Ánodos: Grandes placas de cobre con una pureza de entre 98-99%, que son el material de entrada para el proceso de refinación electrolítica, donde se purifican para producir cátodos.

  • Lingotes: Bloques sólidos de cobre que se utilizan como materia prima en procesos de fundición y laminación para fabricar productos de cobre.

  • Alambrón: Bobinas de alambre de cobre, obtenidas a partir de cátodos, utilizadas principalmente en la fabricación de cables eléctricos y conductores de energía, por su alta conductividad.

 

Aluminio y cobre secundarios (aleaciones)

 

Los metales secundarios se refieren a las aleaciones que se obtienen al mezclar el metal primario (aluminio o cobre) con otros elementos. Estas aleaciones mejoran o modifican las propiedades del metal para aplicaciones específicas, como mayor resistencia mecánica o resistencia a la corrosión.

 

Aluminio secundario (aleaciones):

 

  • NASAAC (North American Special Aluminum Alloy Contract): Aleación de aluminio muy utilizada en la industria automotriz y de fundición. Su mezcla con silicio y magnesio le otorga mayor resistencia y durabilidad, ideal para la producción de bloques de motor y otros componentes mecánicos.

  • Aleación 360: Combinación de silicio y cobre, mejora la capacidad de maquinado y la resistencia a la corrosión, siendo ideal para la fabricación de carcasas de motores y válvulas.

  • Serie 2000 (Al-Cu): Aleaciones con cobre como elemento principal, lo que les confiere alta resistencia. Comúnmente usadas en la industria aeronáutica.

  • Serie 6000 (Al-Mg-Si): Aleaciones con magnesio y silicio, utilizadas en la construcción y la fabricación de componentes automotrices.

  • Serie 7000 (Al-Zn): Aleaciones con zinc, de alta resistencia, comúnmente empleadas en aplicaciones de alto rendimiento, como en la industria aeroespacial.

 

Cobre secundario (aleaciones):

 

  • Latón (Cu-Zn): Aleación de cobre y zinc, utilizada en válvulas, tuberías, accesorios y componentes eléctricos por su resistencia a la corrosión y maleabilidad.

  • Bronce (Cu-Sn): Aleación de cobre y estaño, conocida por su durabilidad y resistencia al desgaste. Se emplea en componentes industriales, maquinaria y aplicaciones marinas.

  • Cuproníquel (Cu-Ni): Aleación de cobre y níquel, ideal para aplicaciones marinas y sistemas de intercambio de calor debido a su resistencia a la corrosión en ambientes húmedos o salinos.

 

Exposición en metales primarios y secundarios

Como te podrás imaginar, si recurrieras a un mercado para cubrirte de las variaciones de precios de un metal primario, como el aluminio o el cobre, el tipo de cobertura sería distinto si se tratara de un metal secundario (una aleación). En el caso de las aleaciones, la exposición al riesgo dependerá no solo del metal base, sino también de las fluctuaciones de precio de los otros metales que componen la mezcla.

La combinación de alta pureza en los metales primarios y la flexibilidad en las aleaciones secundarias permite a las industrias elegir el material adecuado para cada proyecto, asegurando que tanto la funcionalidad como la eficiencia estén garantizadas en sus productos finales. Los formatos en que se presentan estos metales —como lingotes, cátodos, alambrón, y más— juegan un papel clave en la cadena de suministro industrial.

El enfoque en los mercados de futuros debe tener en cuenta que, dependiendo de si estás cubriendo metales primarios o aleaciones secundarias, la exposición al riesgo y la estrategia de hedge serán diferentes. Seguimos explorando estos conceptos fundamentales antes de profundizar en las operaciones de hedge.

 

1.6.2. Las Trading Companies: 25 Características Clave

En mi larga carrera en el mundo del comercio internacional, he identificado 25 características que definen a las trading companies en la actualidad.

Estas empresas, que operan en la intersección entre el comercio de productos físicos y los mercados financieros, han evolucionado enormemente desde sus orígenes hasta convertirse en actores globales clave, conectando productores y consumidores a nivel mundial.

En mis épocas de comienzo en Richco Cereales Argentina, el acceso a la información y la comunicación eran completamente distintas a la actualidad.

Vivíamos sin teléfonos celulares, sin internet y con comunicaciones que dependían de fax, telex y líneas telefónicas punto a punto.

A pesar de esas limitaciones tecnológicas, teníamos acceso a las cotizaciones en tiempo real de los mercados de futuros, gracias a un costoso servicio provisto por Reuters que, ajustado a valores actuales, equivalía a unos 35 mil dólares al mes en la actualidad.

Por entonces, podíamos hacer algo similar a lo que hoy se haría con una aplicación de mensajería instantánea, como WhatsApp, chateando en tiempo real con las oficinas alrededor del mundo.

Esa era solo una de las muchas ventajas que teníamos en ese momento.

La falta de acceso a la información por parte de los productores nos permitía comprarles productos a precios del día anterior, mientras que nosotros ya sabíamos cómo se estaban comportando los mercados ese día y a tiempo real.

Este acceso privilegiado y la capacidad de gestionar riesgos a través de los mercados de futuros creaban grandes oportunidades de arbitraje.

Otra modalidad lucrativa era financiar a los productores por adelantado, comprándoles la cosecha a un precio fijo y obteniendo un margen no solo en el precio, sino también en la tasa de interés aplicada.

Esto configuraba darles el Hedge (la cobertura de riesgo) a los productores gracias al precio fijo y aprovechar nuestra mayor capacidad de acceso al crédito internacional.

Hoy en día, aunque el acceso a la información está mucho más democratizado, las trading companies siguen teniendo ventajas clave que les permiten crear valor en mercados volátiles.

A continuación, desglosaré esas 25 características que, en mi experiencia, definen a estas compañías:

 

  1. Distribución Geográfica Internacional: Las trading companies tienen presencia global, con oficinas grandes y pequeñas estratégicamente ubicadas en las zonas clave del mundo.

 

  1. Intercomunicación Absoluta en Tiempo Real: La capacidad de interconectar equipos globales instantáneamente es fundamental para la toma de decisiones rápidas.

 

  1. Arbitraje de Oportunidades: La habilidad de explotar las asimetrías entre oferta y demanda es una de las fuentes más importantes de rentabilidad.

 

  1. Capacidad de Contrataciones a Gran Escala: Estas empresas tienen la infraestructura para realizar contratos masivos que reducen sus costos muy sensiblemente.

 

  1. Gigantesca Capacidad Financiera: Pueden movilizar grandes cantidades de capital para financiar operaciones y capturar oportunidades.

 

  1. Velocidad de Reacción: La capacidad de adaptarse rápidamente a las fluctuaciones del mercado es crucial.

 

  1. Conocimiento Profundo de la Comercialización: Dominan no solo los productos que compran y venden, sino también la mejor manera de moverlos a través de los mercados globales.

  2. Optimización Logística: Controlan las cadenas de suministro de forma que reducen costos y tiempos, mejorando la eficiencia operativa.

 

  1. Diversificación de Productos y Mercados: Estas empresas no dependen de un solo producto o región, lo que las hace más resilientes ante cambios económicos.

 

  1. Capacidad de Innovación: Invierten en tecnologías disruptivas como inteligencia artificial, Big Data, y blockchain para mantenerse competitivas.

 

  1. Gestión de Riesgos Globales: Utilizan estrategias sofisticadas para manejar riesgos financieros, geopolíticos y climáticos (más adelante abordaremos casos donde lo podrás visualizar).

 

  1. Sostenibilidad y Responsabilidad Ambiental: Participan activamente en programas que minimizan su impacto ambiental y promueven prácticas comerciales responsables.

 

  1. Relaciones con Instituciones Financieras Globales: Mantienen sólidas relaciones con bancos y fondos de inversión, asegurando acceso a crédito y financiamiento estratégico.

 

  1. Impacto de las Tecnologías Financieras (Fintech): Integran herramientas de Fintech para mejorar la velocidad y seguridad de sus transacciones financieras.

 

  1. Adaptación a Entornos Regulatorios Cambiantes: Se ajustan rápidamente a nuevas regulaciones en cada país donde operan.

 

  1. Networking y Conexiones Políticas: Sus relaciones con actores clave en gobiernos y sectores financieros les permiten influir en políticas que favorecen sus operaciones.

 

  1. Integración Horizontal y Vertical: Controlan varias etapas de la cadena de valor, lo que les permite optimizar costos y mejorar la calidad del servicio.

 

  1. Profesionalización y Equipos de Alto Nivel: Cuentan con equipos altamente capacitados y continuamente invierten en su formación.

 

  1. Participación en los Resultados del Negocio: Incentivan a sus empleados con bonos basados en el desempeño, alineando sus intereses con los de la empresa.

 

  1. Tenencia Accionaria de los Seniors: Los altos ejecutivos suelen ser accionistas, lo que asegura que tomen decisiones en línea con el éxito a largo plazo de la empresa.

 

  1. Carreras a Largo Plazo: Ofrecen claras trayectorias profesionales a largo plazo, lo que retiene talento y motiva a los empleados.

 

  1. Movilidad Internacional: Facilitan la movilidad de empleados entre diferentes oficinas globales, permitiéndoles experimentar nuevas culturas.

 

  1. Intervención en Programas Sociales: Participan en programas de responsabilidad social corporativa, creando un impacto positivo en las comunidades locales.

 

  1. Influencias Socioculturales: Adaptan sus operaciones a las culturas y costumbres de los países donde operan, lo que les permite establecer relaciones duraderas.

 

  1. Dominio de los Mercados de Futuros: Finalmente, uno de los pilares fundamentales de las trading companies es su conocimiento y dominio de los mercados de futuros. En la época en que trabajaba en la subsidiaria de Marc Rich & Co., pude ver de primera mano cómo las oportunidades en los mercados de futuros, especialmente cuando había cambios abruptos en los precios, eran una fuente de grandes ganancias.

 

Saber gestionar los riesgos y aprovechar las oportunidades en los derivados es algo que aprenderás en este libro, y te permitirá llevar estas herramientas a tu negocio, añadiendo valor y protección en tiempos de incertidumbre.
 

1.6.3. Especuladores

En los mercados de futuros de commodities, los especuladores juegan un papel clave al aportar liquidez y dinamismo. La especulación, que consiste en asumir riesgos con la expectativa de obtener beneficios financieros a partir de las fluctuaciones de precios, está enraizada en la naturaleza humana y en la economía de mercado. A pesar de su connotación a veces negativa, especular no es una mala palabra ni una práctica inmoral; es, de hecho, un comportamiento inherente a la toma de decisiones en situaciones de incertidumbre, ya lo hemos visto.

Especular significa anticipar eventos futuros y actuar en función de esas expectativas, lo que no solo sucede en los mercados financieros, sino también en decisiones cotidianas: desde la compra de bienes hasta la planificación de inversiones.

En el caso de los mercados de futuros, los especuladores asumen riesgos sin tener un interés directo en el commodity físico, ya que su objetivo es obtener beneficios al predecir correctamente los movimientos de los precios. Estos actores ayudan a que los mercados funcionen eficientemente al proporcionar la liquidez necesaria para que los hedgers —aquellos que buscan protegerse de las fluctuaciones de precios— puedan realizar sus operaciones de cobertura sin mayores costos o dificultades.

El mundo hiperlíquido en el que vivimos hace inevitable que los especuladores participen activamente en los mercados, dada la facilidad con la que pueden mover grandes cantidades de capital en fracciones de segundo, amplificando tanto las subidas como las caídas en los precios. Su presencia es necesaria para absorber la enorme cantidad de transacciones que se generan en un entorno globalizado y conectado en tiempo real.

Un claro ejemplo del impacto de los especuladores ocurrió, como lo mencionamos, durante el conflicto entre Rusia y Ucrania en 2022, cuando el precio del aluminio subió abruptamente debido a las incertidumbres sobre la oferta global.

Los especuladores, anticipando las posibles restricciones en la producción y oferta de Rusia producto de la guerra llevaron los precios del aluminio a niveles sin precedentes.

Sin embargo, meses después, cuando la situación fue “digerida” por los mercados y ya era posible evaluar mejor los acontecimientos, el mercado ajustó las expectativas, y los precios regresaron a sus niveles anteriores.

Este tipo de movimientos, que parecen desproporcionados, reflejan cómo los especuladores amplifican las tendencias del mercado.

A menudo me he preguntado por qué los hedge funds, conocidos por sus estrategias agresivas, llevan ese nombre. Más allá de que el origen proviene de la idea de "hedgear" o protegerse del riesgo, siempre me pareció atinado decir que los hedge funds, en esencia, buscan proteger el valor del dinero. Aunque sus métodos son evidentemente especulativos, su objetivo final es asegurar que el capital invertido no se vea erosionado por las fluctuaciones del mercado.

En este sentido, están "hedgeando" no solo las inversiones individuales, sino el valor del dinero mismo en un entorno de riesgo constante.

A pesar de su contribución fundamental a la liquidez, los especuladores son a menudo objeto de críticas, ya que su actividad puede exacerbar la volatilidad de los mercados. Los grandes fondos de inversión, que pueden representar entre el 70% y el 90% del volumen total operado en los mercados de futuros, tienen la capacidad de desencadenar ciclos de euforia o pánico que afectan los precios de manera rápida y brusca. Sin embargo, es importante resaltar que estos movimientos también permiten que los mercados se ajusten a la nueva información, contribuyendo a la formación de precios más precisa.

En definitiva, especular no es sinónimo de irresponsabilidad o manipulación. Al contrario, es una manifestación del instinto humano de prever el futuro y buscar oportunidades, tanto en el ámbito financiero como en la vida cotidiana. Los especuladores son una parte esencial del ecosistema de los mercados de futuros, ya que proporcionan la liquidez que permite a los hedgers operar y a los precios ajustarse según las expectativas de oferta y demanda. En este sentido, la especulación no es una distorsión, sino una fuerza necesaria para el funcionamiento eficiente del mercado.

Claro es que todo está soportado por los regímenes regulatorios.  Gracias a ello se puede evitar posiciones dominantes escondidas, malas prácticas y demás.

1.6.4. Hedgers vs. Especuladores

Ya hemos presentado a los personajes que integran los dos grandes grupos que participan en los mercados de futuros: los hedgers y los especuladores. Hemos discutido sus motivaciones, necesidades, y cómo los mercados de futuros ofrecen una solución conceptual para ambos. Ahora es esencial profundizar en dos diferencias fundamentales entre ellos: la génesis de sus posiciones y el timing en la gestión de riesgos.

Génesis de las posiciones

El hedger siempre recurre a los mercados de futuros con el fin de protegerse de un riesgo que ya existe o que está por existir. Es decir, en su génesis, está el hedgear parte de una posición presente o futura, pero en cualquier caso, siempre hay una posición inicial que genera el riesgo. Este riesgo es real y tangible para el hedger, ya que su actividad económica está expuesta a las fluctuaciones de precios.

El hedger actúa para proteger esa exposición.

Por otro lado, el especulador, en su génesis, puede no tener ninguna posición preexistente. Es decir, no tiene un riesgo previo cuando entra en el mercado. En lugar de protegerse de un riesgo ya presente, el especulador crea el riesgo al abrir una posición en el mercado de futuros. Esta acción se basa en sus expectativas de ganancia, sin estar inicialmente expuesto a la fluctuación de precios del commodity en cuestión.

Es importante no confundir la génesis del especulador con situaciones en las que un especulador que ya tenía una posición decide aumentarla o cerrarla. La génesis del especulador se refiere al momento en que este crea una situación de riesgo desde cero, en lugar de protegerse de un riesgo preexistente, como lo hace el hedger.

Timing en la gestión de riesgos

La propia génesis de cada uno hace que el timing en la gestión de riesgos sea completamente distinto entre el hedger y el especulador. El hedger debe actuar en sincronía con el nacimiento del riesgo. Si no lo hace de esta manera, estaría especulando en lugar de cubrirse.

Para el hedger, el tiempo es clave: debe protegerse en el momento en que el riesgo aparece o está a punto de aparecer.

Si, por ejemplo, un productor de níquel no cubre su riesgo en cuanto es consciente de la posibilidad de que los precios caigan, estaría incurriendo en especulación al esperar que el mercado fluctúe.

El especulador, en cambio, no está atado a ese timing.

Puede actuar en cualquier momento, ya que su interés no es protegerse de un riesgo preexistente, sino aprovechar oportunidades de ganancia basadas en información, instinto o ambos.

Un especulador puede incrementar o reducir sus posiciones dependiendo de cómo evoluciona el mercado y sus expectativas, pero su timing es mucho más flexible que el del hedger.

Además, cuando el hedger percibe que el riesgo ha desaparecido, desarma sus posiciones de cobertura. Si el riesgo persiste o vuelve a aparecer, el hedger abrirá nuevas posiciones para seguir protegido.

En el caso del especulador, un especulador no profesional puede cerrar su posición cuando le parece adecuado o cuando el contrato vence, mientras que el especulador profesional opera de manera más sistemática. Utiliza, por ejemplo, “profit targets” para cerrar sus posiciones cuando ha alcanzado sus objetivos de ganancia, y emplea “stop losses” para minimizar pérdidas si el mercado se mueve en su contra.

Frustraciones en ambos casos

Tanto el hedger como el especulador pueden enfrentar frustraciones en su proceso:

  • El hedger puede lamentarse si, después de cubrirse, los precios cambian de manera favorable y hubiera sido mejor no cubrirse en ese momento.

  • El especulador puede verse frustrado cuando, después de aplicar un stop loss, el mercado comienza a moverse en la dirección que él anticipaba. O si cierra una posición con ganancia, pero luego se da cuenta de que podría haber ganado más si hubiera esperado.

En este contexto, cabe mencionar una frase que siempre me gusta repetir: "nadie se empobrece por ganar menos dinero". Es preferible aceptar una ganancia modesta o una pequeña pérdida que exponerse a perderlo todo por intentar maximizar la ganancia en cada movimiento.

En resumen, la diferencia conceptual clave entre hedgers y especuladores radica en su génesis y en el timing de sus acciones en el mercado. El hedger siempre parte de una posición que ya existe o que va a existir, mientras que el especulador puede no tener ninguna posición previa y crea una situación de riesgo. El hedger debe actuar en sincronía con el riesgo que enfrenta, mientras que el especulador tiene mayor flexibilidad para entrar y salir del mercado según sus expectativas. Ambos enfrentan frustraciones en sus estrategias, pero como mencioné antes, nadie se empobrece por ganar menos dinero.
 

1.6.5. El hedger y la inflación como excusa para no hacer coberturas

A lo largo de mi experiencia con estudiantes y clientes, me he obsesionado con marcar una diferencia clara entre "debes hacer el hedge" y "debes conocer el hedge".

Como mínimo debes conocerlo.

Sorprende ver cómo muchos empresarios, que en su vida personal contratan seguros para proteger sus vehículos contra daños y accidentes, además del seguro obligatorio; no aplican esa misma lógica de protección en sus propios negocios.

Aún más sorprendente es que muchos ni siquiera conocen las herramientas disponibles para cubrir los riesgos de precio que enfrentan, ya sea en lo que consumen o en lo que producen.

El hedge, o cobertura, es una herramienta financiera que permite protegerse de las fluctuaciones de precios a través de los mercados de futuros. Siempre que el bien o commodity en cuestión tenga cotización en dichos mercados, el productor o consumidor puede utilizar futuros para estabilizar su ecuación económica. Y en los casos donde el bien no cotiza directamente, el hedgeador debería buscar algún commodity correlacionado. Si no existe correlación, simplemente no se puede cubrir el riesgo.

Hasta hace pocos años, muchos veían al hedge como una forma de especulación, cuando en realidad es todo lo contrario: es una herramienta defensiva que brinda protección. Además, la cobertura también estaba estigmatizada como algo complejo, inaccesible y difícil de entender.

Hoy, gracias a los avances tecnológicos y la mayor accesibilidad de los mercados financieros, eso ya no es el caso.

Sin embargo, uno de los mayores obstáculos que he encontrado, y que quiero compartir, está relacionado con la inflación.

Como argentino, y con casi 70 años de vida, he experimentado largos períodos de inflación crónica. En mi país, hubo etapas donde la inflación mensual fue del 4% al 25%, y eso, como te imaginarás, es devastador. La inflación, especialmente cuando es alta y sostenida, es el impuesto más regresivo que puede sufrir una población, afectando desproporcionadamente a los sectores más vulnerables, que carecen de mecanismos de defensa.

Para los productores que venden en sus mercados domésticos durante períodos inflacionarios, es relativamente fácil trasladar el aumento de costos a los precios de venta. Lo mismo ocurre con los consumidores de commodities; si el precio de los insumos sube, pueden ajustar sus precios finales para compensar. Este fenómeno ha llevado a muchos empresarios a evitar hacer hedge, argumentando que la inflación les permite compensar cualquier alza de costos con aumentos de precios. Pero esta estrategia tiene una falencia crucial: ¿qué pasa cuando la inflación se detiene?

En entornos con inflación baja o controlada (como inflaciones anuales de un dígito), el escenario cambia drásticamente. El traslado de aumentos de costos a precios finales se vuelve mucho más difícil, y en algunos casos, casi imposible. Los márgenes se comprimen y la capacidad de ajustar precios de manera rápida desaparece. En estas circunstancias, los que no han hecho hedge sufren las consecuencias de no haberse protegido previamente.

Afortunadamente, muchos países están conscientes de las tragedias económicas que genera la inflación descontrolada, y la tendencia global ha sido hacia la estabilización de los precios. No obstante, el riesgo no desaparece: uno de los factores más complejos para los hedgers son las fluctuaciones de las monedas locales frente al dólar, la moneda dominante en la mayoría de los mercados de futuros.

Para empresas que exportan en dólares, surge una necesidad adicional: el hedge de divisas. Si tu moneda local es el euro, el peso mexicano, el dólar canadiense o el real brasileño, tendrás que convertir gran parte de tus ingresos en dólares para cumplir con tus obligaciones en moneda local. En estos casos, una revaluación de la moneda local puede tener efectos desastrosos en la economía de tu empresa. Si eres importador y pagas en dólares, pero tus ventas son en moneda local, las fluctuaciones cambiarias pueden dañar gravemente tus márgenes.

Por ello, no solo es importante cubrirse de los riesgos de precios de los commodities, sino también de los riesgos cambiarios que afectan a cualquier empresa involucrada en el comercio internacional.

Ignorar la posibilidad de hacer hedge, ya sea por inflación o por fluctuaciones cambiarias, es arriesgar innecesariamente el bienestar económico de tu empresa en un mundo donde las herramientas de protección están al alcance.

La cobertura no es una opción de especulación, sino una estrategia de supervivencia que debe conocerse y aplicarse, especialmente en un contexto donde las excusas como la inflación dejan de ser válidas cuando las circunstancias cambian.
 

1.7. La Relación entre el Mercado de Futuros y el Mercado Físico

Uno de los resultados más significativos de la evolución de los mercados de futuros, en los que cotizan los commodities, es que el precio que se negocia en el mercado físico, es decir, en la economía real, es a menudo el que se descubre en los mercados de futuros. Cuando compradores y vendedores realizan transacciones, toman como referencia los precios que cotizan en estos mercados de futuros para fijar los valores de los contratos en el mercado físico.

Para simplificar, imagina que un distribuidor de cobre le dice a su cliente: "Fijaremos el precio del cobre que te estoy vendiendo según lo que cotice el lunes 21 de octubre en el LME (London Metal Exchange) al cierre de las operaciones". Aunque el proceso es mucho más complejo, la idea general es que el precio acordado será el que se publique en el mercado de futuros en esa fecha, y ese precio será el que aparezca en la factura.

Este modelo de fijación de precios es el resultado de un largo proceso de construcción, en el que el mercado ha reconocido el valor de los precios descubiertos en los mercados de futuros para las transacciones comerciales en el mercado físico.

Si bien es una versión simplificada, el concepto es esencialmente el mismo: compradores y vendedores acuerdan transacciones con base en un precio que aún no se ha determinado.

Imagina por un momento la volatilidad inherente a este proceso.

Sabemos que los precios de los commodities no solo dependen de la oferta y la demanda, sino también de las expectativas del mercado, que a menudo están influenciadas por factores externos.

Como acabamos de ver, los fondos de inversión, que representan un porcentaje considerable de las operaciones en los mercados de futuros, se anticipan a los movimientos del mercado en función de sus expectativas. Luego, están aquellos que intentan anticiparse a los movimientos de estos fondos, y los que se anticipan aún más, creando un ciclo de volatilidad.

Los precios en los mercados de futuros, por tanto, no reflejan únicamente la realidad actual de la economía. Se ven fuertemente influenciados por las expectativas sobre lo que podría ocurrir en el futuro, ya sea un evento geopolítico, como la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, o cualquier otro acontecimiento significativo.

Esto significa que los precios que terminamos pagando en el mercado físico están en gran medida afectados por las expectativas y decisiones de los grandes actores financieros.

En resumen, el mundo en el que vivimos hoy implica que los precios de los commodities no solo están dictados por las leyes de la oferta y la demanda, sino también por las expectativas y especulaciones que prevalecen en los mercados de futuros. Esta dinámica resalta aún más la necesidad de comprender y utilizar las herramientas de cobertura para mitigar los riesgos en un entorno donde la volatilidad es la norma.
 

1.8. Pricing de un contrato
 

1.8.1. Componentes de un contrato físico: precio y prima o premio

Ya hemos visto, de forma muy general, que en los mercados de futuros se cotiza un precio que tanto el comprador como el vendedor acuerdan utilizar en su contrato comercial sobre el físico. También entendimos que el precio fluctúa y quiénes son los agentes que intervienen en esos movimientos de mercado.

Sigamos con nuestro suave aterrizaje, con destino Heathrow, Londres, Reino Unido, para luego dirigirnos al London Metal Exchange (LME): el corazón donde se descubren los precios de los metales básicos y más.
 

https://www.lme.com/metals
 

1.8.1.1. Precios

Ya que hablamos de volar, te invito a seguir con esta analogía. Imagina que tienes una aplicación que te permite obtener el precio de un vuelo desde Río de Janeiro (Brasil) hasta París (Francia), por ejemplo, en Skyscanner.

Tu vuelo es para una fecha futura, y ves cómo confluyen varias aerolíneas hasta que aparece el mejor precio.

  https://www.skyscanner.com

Haz el ejercicio de cambiar las fechas y notarás que las tarifas fluctúan: algunas veces más altas, otras más bajas, dependiendo de la oferta, la demanda, y la temporalidad.

Lo cierto es que tienes tantos precios como fechas futuras en las que las aerolíneas estén dispuestas a cotizar.

Esto mismo ocurre en los mercados de futuros: tienes hoy precios para fechas futuras. Como veremos en el Capítulo 2 sobre la estructura de precios en el LME, es posible asegurar un precio ahora para evitar el riesgo de que el precio aumente. Ese sería tu hedge, comprando hoy para evitar el riesgo de subidas en el futuro. Si el precio aumenta, habrás hecho un buen negocio; si baja, habrás perdido la oportunidad de comprar más barato (lo vimos en las "Frustraciones" del 1.5.5.).

Otro punto importante es que, a diferencia de un boleto de avión, que no puedes vender a otro una vez comprado, en los mercados de futuros sí puedes comercializar tu contrato, lo que da mayor flexibilidad. Siguiendo esta analogía, volvamos ahora al precio que se colocará en la factura comercial de la transacción sobre el físico.

Una vez más, puedes pactar el precio de lo que cotiza hoy (precio conocido) o el precio que se descubra en una fecha futura, observando cómo está cotizando para ese plazo.

Ahora bien, si ya ves el precio del commodity para dentro de dos meses y sabes que el embarque será en ese plazo, podrías preguntarte: “¿Por qué no pactar el precio ya y eliminar el riesgo, como con el boleto de avión?”

Esto es posible si ambas partes lo desean, y, en ese caso, no sería necesario hacer un hedge, ya que no habría riesgo. El problema surge cuando una de las partes no quiere fijar el precio ahora, prefiriendo dejarlo sin definir hasta que llegue el día exacto. En ese caso, el precio es desconocido, y si no deseas exponerte al riesgo de fluctuaciones, entonces tendrás que cubrirte (hedge).

Me detengo aquí para que asimiles este concepto. Luego, te explicaré cómo cubrirte.

Si sigues conmigo, ya sabes que estamos hablando de una transacción cuyo precio se descubrirá en una fecha futura.

Supongamos que se trata de aluminio, y el precio se cotiza en el London Metal Exchange para esa fecha futura. Pero ¿a qué aluminio se refiere esa cotización?

Se refiere al aluminio de calidad aprobada por el LME, almacenado en cualquiera de los depósitos que supervisa el LME (que no es propietario de los almacenes, pero los regula) en distintas locaciones del mundo.

 

 https://www.lme.com/Sustainability-and-Physical-Markets/Warehousing/Approved-warehouses.

 

¿Es el mismo precio para todos esos almacenes?

¡Sí! Para todos.

¿Sin importar dónde estén ubicados?

¡Sí! Sin importar la ubicación.

¿Y sin importar que en algunos mercados haya más demanda?

¡Exacto! Sin importar.

¿Te parece lógico?

No, no lo es.

Entonces, ¿qué sucede?

 

En toda transacción comercial, hay un valor adicional que debe agregarse al precio base: la Prima o premio, que refleja las diferencias entre los mercados locales, la logística, y otros factores.
 

1.8.1.2. La prima o premio

La prima, además de ser la hija de la tía, es ese número mágico que complementa al precio. 

También la llamamos premio para no confundir con la prima de opciones.

Gracias a que la prima es diferente en cada destino, el precio base puede ser el mismo.

¿Cuáles son los factores que determinan una prima? Son muchos, veamos:

 

1. Disponibilidad de Suministro (Oferta y Demanda Local)

Si en una región hay escasez del metal, la prima sube. Es simple: mucha demanda, menor oferta. Y lo contrario también aplica; si hay mucho metal disponible, la prima baja.

2. Costos de Transporte y Logística

Aquí entra en juego desde la distancia del almacén hasta tu ubicación, hasta las condiciones del transporte. Si el metal tiene que cruzar medio mundo, evidentemente el costo del transporte se refleja en la prima. Y si hay problemas en las rutas o puertos congestionados, la prima sube aún más.

3. Costos de Almacenamiento

Si el metal debe ser guardado en un almacén LME, antes de ser despachado, hay que pagar por el almacenamiento. A más tiempo en el depósito, mayor será la prima. Incluso, si el espacio de almacenamiento es limitado, la prima también tiende a subir.

4. Calidad del Metal

Puede ocurrir que el metal de la marca específica de la operación sea de mayor calidad al LME standard, por ejemplo el llamado High Grade aluminio que tenga una pureza de 99.85% en lugar del standard 99.7%.  Si necesitas metal de alta calidad o con una pureza certificada, eso incrementa la prima. El metal con mejores características siempre tiene un costo más alto.

5. Localización del Almacén

Aquí es donde la ubicación geográfica entra en juego. No es lo mismo retirar metal de un almacén en Asia que en Europa o América. Aunque el precio base del LME sea el mismo, la prima varía dependiendo de dónde esté almacenado el metal y cómo se puede acceder a él.

6. Costos de Seguro

Tanto el seguro del transporte como el seguro de almacenamiento afectan la prima. Si el transporte o el almacenaje implican riesgos altos, los costos del seguro aumentan, y eso se traslada a la prima.

7. Condiciones del Contrato

Los términos de la transacción también son clave. Si necesitas el metal de manera urgente, la prima será mayor. Y si compras en grandes volúmenes, podrías conseguir una prima más baja por economía de escala.

8. Impuestos y Regulaciones Locales

Cada país tiene sus impuestos y aranceles que afectan las transacciones internacionales. Estos costos adicionales se reflejan en la prima, y lo mismo ocurre con las normativas ambientales que pueden aumentar el precio final. En muchos casos vas a encontrar primas que dicen “duty paid” (nacionalizado con impuestos pagos) o “duty unpaid” (no nacionalizado).

9. Condiciones del Mercado Internacional

El mercado global nunca está quieto. Las fluctuaciones internacionales, las tensiones geopolíticas o desastres naturales, todo eso puede alterar las cadenas de suministro y aumentar la prima. Si hay incertidumbre, los compradores suelen estar dispuestos a pagar más para asegurar el suministro.

10. Riesgo de Contraparte

Si existe la percepción de que el vendedor pueda incumplir con el contrato, la solvencia o confiabilidad del vendedor también se refleja en la prima. El comprador prefiere pagar un poco más para garantizar que el trato sea seguro.

11. Financiamiento de la Operación

Finalmente, si el comprador necesita financiamiento, este costo también influye en la prima. Si las tasas de interés están altas o las condiciones de pago son más largas, el vendedor ajusta la prima para cubrir el costo de ese financiamiento.

Esto incluye:

Tasas de interés elevadas, que aumentan el costo total de la operación.

Condiciones de pago: si el comprador necesita más tiempo para pagar, la prima aumenta para cubrir ese riesgo.

Disponibilidad de crédito: si es difícil conseguir financiamiento en ese mercado, el costo del crédito también se refleja en la prima.

Dicho esto, no te preocupes. 

No deberás calcular todos y cada uno de los factores.  La mayoría estarán incluidos en un valor total y global que se deberá ajustar, por ejemplo los factores 10 y 11.

Ahora mira que interesante.  En muchos casos las tarifas no tienen que ver con el producto en si mismo.  Tienen que ver con su volumen y su peso.  Por ejemplo el aluminio versus el cobre. 

El cobre cotiza en estas épocas (2024) unas cuatro veces el valor del aluminio. Colocando precios redondos 10.000 vs 2.500; las primas, también llamadas premios, pueden representar un sobreprecio del 15% del aluminio y un porcentaje mucho menor en el cobre.

Compararlas no tiene sentido pues es comparar peras con bananas.  Lo cierto es que la prima puede representar diferencias porcentuales muy grandes respecto de la base del precio del cobre o de la base del precio del aluminio.

Si observas el comportamiento histórico del precio de ambos metales y sus variaciones diarias verás claramente que, el precio total de las operaciones (base LME + prima) es muchísimo más sensible al precio del metal que a su prima.

 

https://www.investing.com/commodities/copper?cid=959211
 

1.8.1.3. La prima (o premio) negativa

La prima negativa no es la hija malintencionada de mi tía.

La prima negativa aparece cuando, aunque se tome como referencia el precio del cobre, aluminio, plomo u otros metales que cotizan en el London Metal Exchange, el contenido de metal puro es significativamente inferior al estándar de calidad. Esto ocurre, principalmente, en el caso de los metales reciclados, donde la composición y la pureza suelen ser menores en comparación con el metal primario.

El cobre Grado 2, o cobre reciclado, es un claro ejemplo de cómo la prima negativa entra en juego. No estamos hablando del cobre de alta pureza, ese que cotiza como Grado A en el London Metal Exchange.

Lo que me ha tocado ver en numerosas operaciones es que este cobre proviene de tuberías viejas, cables, y otros restos posconsumo, llenos de impurezas. Estas impurezas son precisamente la razón por la que este cobre se comercia entre un 80% y 90% del precio LME.

No es que no sirva, pero claramente no te van a pagar el precio de primera por algo que requiere más refinación. Se usa para aplicaciones menos exigentes, pero siempre con esa diferencia de precio que lo hace más accesible.

El aluminio reciclado, o lo que llamamos aluminio secundario, es otro material que habitualmente se negocia con prima negativa. Lo que me ha tocado presenciar muchas veces es que este aluminio proviene de latas de bebidas o de chatarra industrial. No tiene la pureza ni las características del aluminio primario que cotiza a precio completo en el LME.

Este aluminio reciclado suele comercializarse entre el 85% y 90% del precio LME. Y claro, dependiendo del uso que se le vaya a dar, no necesitas más. Pero lo que siempre queda claro es que pagas menos porque obtienes menos, aunque sea perfecto para muchas aplicaciones industriales.

Otro ejemplo típico que me encontré en mis experiencias es el del plomo reciclado, que suele provenir del reciclaje de baterías de automóviles. Este plomo tiene más impurezas que el plomo primario, lo que hace que siempre se venda con un descuento considerable. Lo he visto muchas veces comercializado entre el 80% y 90% del precio LME. Aunque el plomo reciclado sigue siendo útil, sobre todo para ciertos usos menos críticos, los compradores no van a pagar el precio de un plomo de primera calidad.

Finalmente, el zinc reciclado, también conocido como zinc secundario, es otro material que se mueve con primas negativas. Este zinc viene de productos galvanizados reciclados, escorias, o polvo de zinc. Lo que he visto en varias ocasiones es que este material requiere más tratamiento para llegar a los estándares del zinc primario, por lo que suele negociarse alrededor del 85% o 90% del precio LME. Igual que con los otros metales reciclados, el zinc secundario es perfectamente funcional en muchas aplicaciones, pero esa diferencia en calidad y pureza se refleja claramente en el precio.
 

1.8.1.4. La construcción del precio total de una operación

Una vez más, quiero que quede claro: el valor total de una operación en el mercado físico es la suma del precio y la prima. O, en el caso de metales reciclados o productos de baja calidad, la resta. Es decir:

Valor Total = Precio Base + Prima.

Si tu negocio es puntual (spot), ambos factores (precio y prima) se determinan caso por caso. Pero si haces negocios a largo plazo (tracto sucesivo), las primas se fijan por periodos, ya sean mensuales, trimestrales, anuales o lo que mejor se ajuste a tus necesidades.

En la mayoría de los casos, los precios no se fijan en el momento, sino que se establecen en una fecha futura mediante algo que llamamos "QP" (quotational period) o periodo de cotizaciones.

Sé que puede sonar un poco abstracto, pero no te preocupes, lo desglosamos en unos ejemplos sencillos. Aquí hay varias formas en las que puedes construir el precio usando un QP, tomando como ejemplo una prima fija de 200 dólares la tonelada.

Imagina que hoy es 13 de marzo y estás negociando la venta de 100 toneladas de cobre. Acuerdas con tu cliente una prima fija de 200 dólares por tonelada, pero el precio de esas toneladas dependerá de:

 

a. El precio que cotice el metal en un día específico de abril, digamos el 13 de abril.

Ahora bien, ¿cuál precio? ¿El de apertura? ¿El de cierre? Por ahora, asumamos que ese día se define el precio, en los próximos capítulos lo abordaremos, ¡prometido!

b. El precio promedio del cash oficial de todos los días hábiles de abril. Y, de nuevo, seguro te estarás preguntando cómo se calcula. Tranquilo, lo veremos más adelante.

c. El precio promedio del cash oficial del mes en que se realice el embarque, conocido como "M".

d. El precio promedio del cash oficial del mes anterior al embarque, llamado "M-1".

e. El precio promedio del del cash oficial de dos meses posteriores al embarque, también llamado "M+2".

f. El precio promedio del cash oficial del mes de arribo, también llamado “MA”

g. El precio promedio del cash oficial del mes posterior al mes de arribo, también llamado “MAMA”.

h.  Y también, el precio promedio del cash oficial de 2 meses después al mes de arribo, también llamado “MAMA + 1”

Así es como vas armando el precio que aparecerá en la factura comercial. Lo interesante es que no hay un único enfoque, sino que depende de las circunstancias y las necesidades del comprador y el vendedor.

En este punto, es claro que tanto el precio base como la prima son factores esenciales para construir el valor total de una operación en el mercado físico. Sin embargo, uno de los mayores retos en los mercados de metales es la volatilidad de estos precios.

Aquí es donde entra en juego el hedging como una herramienta fundamental. A través de estrategias de cobertura, tanto productores como consumidores pueden protegerse contra las fluctuaciones inesperadas de precios, asegurando un mayor control sobre los márgenes y evitando sorpresas indeseadas que podrían afectar sus costos o ingresos.

En otras palabras, el hedge no solo permite fijar un precio futuro, sino que también brinda tranquilidad y previsibilidad en operaciones donde la incertidumbre del mercado es constante.

 

Resumen del Capítulo

 

La historia de los mercados de futuros muestra la necesidad de asegurar precios a futuro, algo que se remonta a miles de años.

Desde la antigua Mesopotamia, donde se utilizaban tablillas de arcilla para fijar precios de productos agrícolas, hasta la China medieval, donde los agricultores protegían el valor del arroz mediante contratos, los acuerdos a futuro han evolucionado considerablemente. Este concepto se formalizó en el siglo XIX con la creación de instituciones modernas como el Chicago Board of Trade en 1848, que organizó el comercio de granos en Estados Unidos, y el London Metal Exchange en 1877, que centralizó el comercio de metales básicos.

En la actualidad, los mercados de futuros han alcanzado una enorme magnitud y complejidad, con los fondos de inversión desempeñando un papel dominante, representando aproximadamente entre el 70% y el 90% del volumen de operaciones.

Este protagonismo ha intensificado la volatilidad en los mercados, exacerbada por la globalización, la interconexión mundial y la inmediatez de la información. La influencia de estos actores financieros puede generar movimientos bruscos en los precios, a menudo motivados por cambios en las expectativas de mercado y no necesariamente por la oferta y demanda física de los productos.

El capítulo presenta ejemplos históricos que ilustran la naturaleza especulativa y volátil de los mercados. Se menciona la Tulipomanía en el siglo XVII, cuando los precios de los bulbos de tulipán subieron a niveles exorbitantes antes de colapsar, y el aumento abrupto del precio del aluminio en 2022, impulsado por la invasión de Rusia a Ucrania y las incertidumbres sobre la oferta.

Estos episodios destacan cómo las expectativas del mercado y factores externos pueden llevar los precios a niveles que distorsionan la relación tradicional entre oferta y demanda.

El capítulo subraya la importancia de la cobertura como herramienta de gestión del riesgo. La cobertura permite a los actores del mercado proteger sus costos e ingresos frente a fluctuaciones desfavorables en los precios, especialmente en un entorno volátil. La cobertura pudiera no eliminar “todos los riesgos” por completo, pero ayuda a gestionar la incertidumbre de manera más efectiva, brindando estabilidad y previsibilidad.

También se aborda la relación entre el mercado de futuros y el mercado físico, explicando que los precios establecidos en los mercados de futuros a menudo sirven de referencia para las transacciones comerciales del mercado real. El uso de primas y descuentos, según la calidad del metal o las condiciones locales de suministro, es fundamental en la formación del precio final, reflejando factores específicos como la logística, la demanda local o la calidad del producto.

Por último, se resalta la necesidad de comprender cómo se interrelacionan las fuerzas especulativas y los actores vinculados a la economía real. Mientras que los especuladores aportan liquidez y dinamismo, los productores y consumidores utilizan los mercados para protegerse de la volatilidad. Esta interacción es lo que mantiene el equilibrio en los mercados de futuros, permitiendo que tanto la especulación como la cobertura cumplan sus funciones esenciales en la economía global.

 

10 claves:

 

1. El Hedge es una herramienta de protección financiera: Utilizado para gestionar la incertidumbre en los mercados y proteger contra movimientos adversos de precios.

2. Los mercados de futuros tienen una larga historia: Desde Mesopotamia hasta el LME, los contratos de futuros han permitido a comerciantes proteger sus activos y garantizar precios futuros.

3. El LME como epicentro del comercio de metales: Este mercado, con su estructura única, facilita coberturas específicas para metales como el cobre y el aluminio.

4. Futuros de commodities hoy: Los fondos de inversión dominan los mercados de futuros, generando volatilidad y grandes movimientos de precios, como en la crisis de Ucrania.

5. El Hedge es una necesidad en un mercado volátil: La especulación y las operaciones de los grandes actores influyen en los precios de los commodities, haciendo que la protección sea fundamental.

6. El Hedge se aplica a decisiones cotidianas: No solo en finanzas, sino en situaciones diarias, como el uso de un paraguas para protegerse de la lluvia, el Hedge ofrece seguridad frente a la incertidumbre.

7. Hedge emocional: Protege tus emociones en situaciones inciertas, como una apuesta deportiva, asegurando satisfacción en cualquier resultado.

8. Gestionar riesgos es esencial: El Hedge permite a las empresas avanzar con confianza, sin el temor de la volatilidad del mercado afectando sus márgenes.

9. El efecto de la inflación en el Hedge: La inflación no siempre es un argumento válido para evitar hacer Hedge. En economías controladas, protegerse sigue siendo crucial.

10. Los mercados de futuros influyen en el precio físico: Los precios negociados en futuros impactan directamente en el mercado físico, demostrando la interconexión y la necesidad de estar cubierto.

Y ahora sí, ajústate el cinturón, pon el respaldo de tu asiento en posición vertical y prepárate, porque estamos a punto de aterrizar en Londres y entrar de lleno en el mundo del London Metal Exchange.

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